Se dice que hay miradas que no son inocentes. Ojos que, al posarse sobre lo ajeno, destilan deseo como veneno lento. Para aquellos que buscan proteger lo que aman —o poseerlo— existe este antiguo trabajo, nacido no de la luz, sino de la sombra del apego.
Este ritual no daña el cuerpo… sino la percepción.
Propósito: Corromper el aura de quien codicie lo que no le pertenece, volviéndole repulsivo ante los sentidos sutiles. Aquel o aquella que mire con deseo a tu pareja será envuelto en un hedor invisible, perceptible solo para el alma… y, con el tiempo, para el cuerpo.
A partir de ese momento, quienes se acerquen con intención impura comenzarán a incomodar sin saber por qué. Su presencia será percibida como desagradable, sus palabras perderán encanto, y su cercanía se volverá pesada, como aire viciado.
No sabrán que están marcados.
Pero lo estarán.

⛥Fuerza primordial⛥
💀 Susurro peregrino 💀 


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